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AHORA LOS CLUBES DE FÚTBOL APUESTAN AL HOCKEY MASCULINO

De las 30 instituciones de Primera División, 21 tienen al hockey entre las disciplinas para sus socios. Cómo buscan capitalizar el oro ol...

Desde las irregularidades y el escaso apoyo en los ´90, pasando por el recorte presupuestario previo a la crisis del 2001, hasta la creación del ENARD y la consolidación del deporte como una política de estado en el siglo XXI. ¿Cómo le fue al deporte en los últimos 20 años?

No siempre el deporte ocupó un lugar importante en la agenda política. De hecho, justamente fue muy pocas veces una prioridad para quienes gobernaron el país y es tan así que no abundan los buenos y prósperos pasares económicos del deporte de alto rendimiento o del fomento de actividades como política social. En el global de nuestra historia como país, no es común entonces, que se destinen 352 millones de pesos a la preparación de atletas para unos Juegos Panamericanos, como sucedió en la previa a Toronto 2015. El presente que viven los deportistas con proyección y también los que ya están instalados en el alto rendimiento no es común dentro de los antecedentes que registra Argentina, ¿por qué?

LA DÉCADA DEL ´90
Entre 1992 y 1996 Livio Ferneris estuvo al frente de la Secretaría de Deportes de la Nación. Asumió como Secretario gracias a su amistad con el entonces presidente, Carlos Menem, de quien además había sido masajista personal. Dejó su cargo tras los Juegos Olímpicos Atlanta 1996 y ante la consulta de un periodista de Clarín sobre si se alejaba dejando alguna cuenta pendiente, supo responder: “Sí, nunca pude implementar un mayor apoyo de las empresas privadas al deporte amateur para seguir las normas que rigen en países más avanzados. De todos modos dejo mi puesto con alegría, satisfacción y orgullo”.

Más allá de la buena sensación con la que se alejó, sólo meses después un informe de la Sindicatura General de la Nación detectó graves irregularidades en su gestión y que existieron elementos para acusarlo de enriquecimiento ilícito junto a sus funcionarios. Las auditorías correspondientes sacaron a la luz sobreprecios y, entre otras tanta irregularidades, casi 15 millones pesos en subsidios sin rendición de papeles.

“Los mejores atletas se mueren de hambre o tienen que manejar un taxi para poder subsistir”, Carlos Gats, atleta argentino en revista Mística de 1998.

Con su humilde aporte para la consolidación de una década signada por la corrupción y el descreimiento a la política, Livio Forneris le dejó su cargo al ex Puma Hugo Porta, quien estuvo al frente de la Secretaría de Deportes entre 1996 y 1999. Por aquellos años, según la revista Mística, la Argentina de Menem figuraba “novena entre las naciones más liberales del mundo, es decir, con menos intervencionismo estatal (fuente: Wall Street Journal)” Pero a pesar de ese escenario de plata dulce, Porta tuvo muchísimas dificultades para lograr llamar la atención del primer mandatario e incrementar el presupuesto deportivo. En 1998 el ex rugbier pidió 120 millones de pesos y sólo recibió 26 (apenas un millón y medio más que en 1997) Ante el poco presupuesto disponible se aplicó un plan especial de becas a la excelencia deportiva, por medio del cual sólo 25 atletas empezaron a cobrar subsidios mensuales por sus importantes intervenciones en el campo internacional.

EL RECORTE DEL FMI
Para 1999, el país afrontaba un duro pasar económico producto de la política de libre mercado y de endeudamiento llevada adelante por Carlos Menem durante toda la década, razón por la cual el Estado tuvo que aceptar recetas de soluciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional y sus préstamos. Porta demandó un presupuesto de 50 millones de pesos para la Secretaría de Deporte y debió conformarse con la misma suma que en la temporada anterior (26), aunque después tuvo que hacerle frentes a los recortes en su área y quedó con un número más acotado.

“Nunca sé realmente cuál es mi verdadero nivel porque llego a los torneos hecho pelota por el laburo y el cansancio”, el atleta Oscar Raffo en la revista Mística de 1998.  

Así comentaba las novedades el diario deportivo Olé: “Debido a la reducción de mil millones de dólares que el Gobierno deberá realizar en el gasto público tras comprometerse con la comisión del Fondo Monetario Internacional que se encuentra en el país, se achicará aún más el presupuesto en el área (de Porta). El Ministerio de Economía anunció un recorte de cuatro millones de pesos en la partida de Deportes para el trimestre abril-mayo-junio, que es de 6.200.000 pesos”. Cuando sólo restaban meses para los Juegos Panamericanos en Winnipeg, algunos deportistas sintieron el impacto en su puesta a punto planificada con viajes al exterior.

Ismael Bermúdez, especialista en Economía del diario Clarín, opinaba: “por el ajuste y la presión del FMI, el Gobierno decidió bajar los gastos sin mirar por dónde pasa la tijera. Y como el hilo se corta por lo más delgado, le tocó a Deportes: en este trimestre, Economía le rebanó casi el 70% de lo presupuestado. Si menos del 26 millones de pesos para el deporte es, por cierto, una cifra exigua, el nivel de recorte actual pone en duda la propia existencia de la Secretaría de Deportes”.

EL RECORTE DE LA ALIANZA
Luego del triunfo de la Alianza en octubre de 1999, Fernando De La Rúa fue electo presidente y se puso al frente de un país sumido en una fuerte recesión, con un alto índice de desempleo y pobreza, entre otras adversidades heredadas del menemismo. Sin la capacidad para revertir la situación, la nueva gestión acentuó el ajuste y nuevamente el deporte sintió el impacto. El ex hockista Marcelo Garraffo estaba al frente de la Secretaría de Deporte y ante su demanda para que el presupuesto ascendiera a 37 millones de pesos en 2001, tuvo que conformarse con  un número cercano al cincuenta por ciento de sus pretensiones por una orden proveniente del propio Ministerio de Economía.

Tras la profunda crisis que terminó con la renuncia de Fernando De La Rúa el 21 de diciembre de 2001, pasaron por la presidencia de la Nación Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde, hasta que por medio de elecciones democráticas el 25 de mayo de 2003 asumió el rol de jefe de estado Néstor Kirchner, acompañado en la fórmula por Daniel Scioli, quien había sido Secretario de Deporte entre 2001 y 2003. En ese periodo, Scioli contó con un presupuesto recortado que en algún caso, según publicó La Nación, pasó de 30 a 8 millones de dólares, pero a pesar de eso el funcionario “revirtió una deuda de la gestión anterior con atletas y entrenadores que en algunos casos llegaba a los 10 meses de atraso en sueldos”, según citaba el periódico.

EL KIRCHNERISMO
Si bien Germán Pérez inició en el rol de Secretario de Deporte en 2003, sólo meses después el presidente entrante, Néstor Kirchner, le pidió su renuncia y en su lugar colocó al ex futbolista, Roberto Perfumo, quien a su vez sólo estuvo en el cargo por un año y dispuso un presupuesto de 26 millones de pesos.

Tras su salida, otro ex futbolista arribó para asumir el cargo. Claudio Morresi, entonces, estuvo al frente de la secretaría de Deporte de la Nación a partir de 2004 y durante diez años. “Hay unos 600 becados, con cifras que van desde 300 a 3.000 pesos. Para este segundo semestre se sumarán unos 450 chicos de centros regionales: recibirán becas de 150/200 pesos para ayudarlos a continuar con su proyección deportiva”, sostuvo en 2005 al diario Olé.

El presupuesto deportivo para 2007 fue de 68 millones de pesos y casi el 60 por ciento estuvo destinado al deporte de alto rendimiento. Ese mismo año y a través de la nueva Ley de Ministerios se determinó que la Secretaría de Deporte de la Nación dejara el área de la Jefatura de Gabinete para depender del Ministerio de Desarrollo Social. “Cuando llegamos había provincias que no tenía un presupuesto para deportes y más de 300 municipios carecían de un área específica. Hubo que recorrer el país, hablar con gobernadores e intendentes. Eso tiene relación con nuestra política de Estado”, sostenía por aquel entonces Morresi.

De cara a los Juegos Olímpicos Beijing 2008, la Secretaría contó con un presupuesto de 107 millones de pesos, de los cuales la mayor parte estuvo destinada a becas y competencias previas de 600 deportistas. A días de la apertura de la competencia en China, la revista Noticias comentó en un informe: “el presupuesto de la Secretaría de Deporte de la Nación, con respecto al que había en el 2004, creció un 600 por ciento en términos reales. Incluso, si tomamos en cuenta la ficción del INDEC, el incremento presupuestario sería aun mayor”.

“El Estado le paga 200 pesos a un atleta para que corra más rápido. Está bien, pero ATC, el canal oficial, no difunde sus actividades, con lo cual ese pobre tipo no tiene qué ofrecerle a los empresarios que pueden ser sus sponsors”, Damián Spector, atleta argentino en revista Mística de 1998.

En lo que respecta a decisiones políticas que impactaron en el deporte amateur, vale mencionar la implementación en 2011 del programa Deporte Para Todos con un acta acuerdo firmada entre el Estado y empresas como ESPN, Fox Sports, TyC Sports, TyC, por medio del cual se buscó garantizar al acceso de todos los ciudadanos a mirar los eventos deportivos de interés por televisión abierta y en forma gratuita. En febrero de 2013, además, fue presentado DeporTV, el canal deportivo del Estado y por medio del cual se buscó promocionar y difundir las actividades que no entran en la agenda de los grandes medios, como por ejemplo las ligas de handball y hockey, además del día a día de los deportistas en el plano amateur.

A pesar del cambio de presidente y de la renovación del mandato por parte de Cristina Fernández de Kirchner, Morresi se mantuvo al frente de la Secretaría de deportes hasta 2014, cuando asumió en su lugar el ex medallista olímpico Carlos Espínola. En el medio, también, estuvo la creación del ENARD.

EL ENARD
El Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, creado a fines de 2009, es el organismo que busca potenciar el crecimiento y la consolidación del deporte de representación nacional. Su millonaria caja se incrementó de manera exponencial desde su creación, debido a que los recursos con los que esta entidad se financia, son el producto de un cargo del uno por ciento (1%) aplicado sobre el abono que las empresas de telefonía celular facturan a sus clientes por los servicios de telecomunicaciones brindados.

El ENARD, entonces, se transformó en el principal pilar económico del deporte argentino, y a sus números se suman en un conjunto los aportes de la Secretaría de Deporte y el Comité Olímpico Argentino. Tras su creación, el Ente encontró sus principales desafíos en la planificación de los ciclos olímpicos que apuntaron a Londres 2012 y Río 2016, con las preparaciones para los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y Toronto 2015.


Una parte muy importante del dinero que invierte el ENARD y que impacta directamente en los deportistas se divide en becas (casi 1.700 en el último listado actualizado a noviembre 2015), en la compra de elementos (14.482 equipamientos deportivos comprados para 496 rubros diferentes de cara a Toronto 2015) y otra en viajes y hospedaje de los atletas. Esto último se ve capitalizado justamente en la cantidad de giras que realizan las delegaciones argentinas por medio de las cuales consiguen el tan preciado roce internacional.


Fuentes consultadas para el informe:
Revistas La Maga, Mística y Noticias; diarios Olé, Clarín y La Nación; en Archivo Roberto Santoro (Escuela TEA y DEPORTEA) 
Sitios web: diariopublicable.com, Enard.org.ar
Foto: minutouno.com

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